El presente.
Dejo atrás lajas desvencijadas, pilares revueltos, lo dolido y lo querido, lo comprado y lo impuesto. Cambiando todo, con otros ojos, con otros tiempos. La costumbre de hablar siempre en primera persona no me deja separar las parodias de argumentos. Pero sòlo conozco lo que vi, lo que olí y lo que siento. El presente es tan cálido que no me hacen falta ni imaginaciones, ni amuletos. Todo de mí, que perdí, lo reconstruyo, lo hago esbelto. Y aquello que sea hoy, no es de ti, es del viento.
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